martes, 7 de octubre de 2008

DER BLAUE REITER. SILENCIS



Cuando acabe este 2008 haremos balance sobre cuales han sido los álbumes más destacados de este año y con seguridad entre los mejores, estará presente este sublime último disco de Der Blaue reiter. Después de su primer trabajo, La paradise fúnebre, DBR modificaba su composición, pasaba de ser un proyecto unipersonal (de Sathory’s Elenorth), a constituirse como dúo con la incorporación de Lady Nott. De este modo, y tras la salida de Dark wind de Narsilion, ambas formaciones, tanto DBR como Narsilion, se componían de las dos mismas personas. Con ello, inevitablemente, pueden surgir las comparaciones entre uno y otro proyecto, sobre cuál de ellos es más destacable o las influencias y puntos en común que hay entre ambos. Debo decir que la diferencia es importante en cuanto se pueden escuchar y disfrutar intensamente, sin que influya en absoluto la existencia del uno en el otro. Un punto a favor de estos dos músicos que han sabido comprender y marcar unos límites entre los dos grupos de forma que cada uno de ellos puede apreciarse de forma independiente.
Este nuevo trabajo se esperaba con impaciencia después de las buenas sensaciones que había ofrecido su debut, todo una sorpresa en la escena ambiental oscura. Unas sensaciones que se han confirmado con “Silencis” y que llegan aún mas lejos porque este cd tiene todos los elementos positivos de su predecesor y muchos más componentes añadidos que les eleva como uno de los mejores referentes de música oscura, cuando se trata de unir ambientaciones marciales con orquestaciones clásicas, pasajes desoladores con teclados luminosos. El inicio del disco se abre con el sonido de un reloj que enlaza rápidamente con un extracto de piano clásico para desembocar en una atmósfera apocalíptica, una introducción perfecta ante la siguiente pieza, “Eyes of the lost”, donde las percusiones lideran un ritmo contundente de aires marciales con los dos vocalistas compartiendo la dirección de un tema que ineludiblemente recuerda a los suecos Ordo Rosarius Equilibrio. También hay momentos reservados a la melancolía y a la soledad, fusionando magistralmente la música clásica del pasado con la realidad del presente en ambientes épicos y el complemento envolvente del violín de Lady Nott en “Ascensión part I”. La música va calando hondamente en nuestro interior a medida que suceden los temas, con la belleza de un piano retrospectivo o el heroísmo y la fortaleza de la “Victoria”, el tema más apocalíptico de todo el Cd. En general todos los cortes aportan frescura y creatividad a lo que conocemos en la actualidad dentro de los sonidos oscuros y ambientales, incluso existen temas que podrían pincharse en una sesión de música industrial marcial como “Rera l’anima del vent”. Siempre que la fuerza de los tambores hacen presencia, a éstos le sucede la reflexiva calma del piano y la belleza del violín como en “Prision of desire”. Este disco deja joyas como “Abyssus abyssum vocat in voce”, en el que destaca nuevamente la labor realizada con las percusiones y el fondo de sintetizadores. Fantástico. Otro aspecto a destacar es la excelente labor con la que casan cada canción con la siguiente, como si todo el disco fuera una unidad indisoluble, lo que otorga al conjunto una homogeneidad y un carácter hermético a la vez que robusto. Una entereza que transmite sensaciones muy cercanas y humanas hasta que de nuevo el sonido del reloj nos anticipa el final. Este “Silencis” no deja de asombrarte por mucho que se escuche. Imprescindible. 9,4.

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